De Tromso se imponía una visita al mítico Cabo Norte pasando previamente por Alta.

Alta

Alta me daba la sensación de estar viviendo en el oeste americano. Es una ciudad muy pequeña y de paso. Esta realmente mal conectada por carretera, pero eso en este país es moneda corriente; aquí todos se comunican por avión o barco y de ahí que las carreteras sean cosa más bien secundaria; no creo que haya un pueblo en este país sin su respectivo aeropuerto.

Hacia Alta vas prácticamente solo por la carretera. De tanto en tanto te cruzas con algún coche, camión – ojito con estos porque van muy rápidos – o bien caravana. Las carreteras de la región son kilométricas, con rectas enormes, tan pronto vas a ras de mar como andas por las nubes, pero no hay que fiarse; pese a que en el norte por lo general las carreteras son mejores que en el sur, de pronto empiezan los socavones y deslizamientos. Hay momentos y rectas que piensas en que aquí si podías pasar de los 80 a 120 pero no se te ocurra porque cuando menos esperar un socavón o un deslizamiento de la carretera hacia un lado te pueden enviar al paraíso sin que siquiera te des cuenta. Yendo a 80Km hora en una estupenda recta de pronto la furgo se me tumba hacia la derecha y fue un milagro no bajar el precipicio a golpe de furgo.

La carretera hacia el cabo norte es impresionante y te proporciona unas vistas espectaculares. Pasas por diferentes zonas, pero la más espectacular es la que va por las montañas, paisaje prácticamente pelado, donde ves una casa de tanto en tanto; son las casas de los pastores de renos, los Sami.

Llegar al cabo norte no es difícil pero la carretera tiene tramos que a buen seguro a más de uno le han echado hacia atrás. En algunos tramos la temperatura baja a los 2 grados a las 12 del mediodía en este mes de junio.

Sin duda te quedas boca abierta cuando ves por la carretera algún ciclista acarrear con la bicicleta y 2 mochilas; viéndoles la cara de dolor que ponen te entran ganas de parar y llevártelo el resto del viaje. Realmente en este planeta hay gente para todo.

Y llegas al cabo Norte. Un peaje te obliga al pago de 25€ si quieres entrar – se paga por el coche y por el número de personas que lleves en el coche, en mi caso solo yo.

Cabo Norte

No tienes alternativa, o entras o te vas. Me parece un atraco más cuando arriba hay varios bares y restaurantes todos ellos privados y con precios verdaderamente abusivos; bien diferente seria si allí el estado hubiera dispuesto de servicios gratuitos, pero no… Si quieres quedarte a pasar la noche dentro de coche o caravana el precio es todavía más importante.

Aparcamiento de caravanas en Cabo Norte

Pasada el peaje vas directo al parking y tienes la primera desilusión… aquello se transforma en un acuartelamiento de centenares de caravanas. El viento sopla tan fuerte que se te hace difícil caminar y la temperatura rozando el 0 lo que hace imposible estar fuera durante mucho tiempo. Digo yo que al menos podían tener la imaginación de colocar las caravanas en círculo como hacían los cowboys en los USA y así quizás se facilitara el mejor abrigo al viento y el intercambio de experiencias…pero no, todas en filas, cerradas a cal y canto, cada uno en su capsula…

La vista es impresionante, pero tratándose de vistas desde lo alto de un acantilado esas mismas vistas las vi en otras partes y mucho más espectaculares y gratis. Así que, vale, es bonito el cabo Norte, pero más impresionante es la carretera y el viaje.

Me voy al parador, bares y restaurantes, pero aquello daba la impresión de que estabas en residencia de abuelos; es realmente impresionante ver como las personas de edad viajan por el mundo y se atreven por caminos que muchos jóvenes no se atreverían, pero la mezcla de edades sin duda sería más favorable para el ambiente… En el parador hay dos o tres restaurantes y todos estaban llenos y todo el mundo comía…

Caravanas por centenares

Mi experiencia sobre la culinaria del país me recomienda comerme el sándwich que me llevo preparado, pero no puedo evitar comprar un botellín de agua, 8€ … si llego a pedir la de litro me imagino que me tienen que embargar la furgo.

El borde del acantilado está rodeado de una posa brazos con red. En un extremo algún listillo había arrancado un rectángulo de red seguramente para pasar y hacerse el selfi de turno. Estamos en la época del narcisismo y se hace falta dar la vida por mostrar que ya has estado … hágase; quizás en el cielo se queden tan impresionados que las tías o tíos se te ligaran automáticamente…

También aquí les ha dado por acumular piedras… recuerdo una playa en Portugal donde los acumuladores de torres de piedras habían prácticamente inutilizado la playa llenándola con multitud de torres de piedra. Las personas se quejaban de que, además, eran peligrosas para los niños ya que algunas por su tamaño y tamaño de piedras podían causar daños en los críos. Ahí va el borrego de turno que sin saber de dónde viene la idea o porque la hacían los tibetanos se pone a acumular su propia torre de piedras… Una más… te entran ganas de darle una patada, pero de nada serviría; seguramente otro, de los millones de borregos que hay en este mundo, vendría dispuesto para una nueva torre.

La entrada te da para pasar en lo alto 24 horas, pero no para pasar la noche (¿?) para eso pagas el especial. Yo me largo hacia mi siguiente parada Vardo.

VARDO

Vardo

¿Porque Vardo? Lo importante era el viaje por la zona ya que es una zona reivindicada por los SAMI un pueblo de nómadas que se dedican al pastoreo de renos y porque estás en el artico Noruego al lado de Russia. Además del aliciente de ver como se relacionan con los rusos que están a un golpe de piedra, Vardo es una isla conectada con el continente por un mega túnel de 3Km que va por debajo del mar… así que algo debe haber en la isla para que merezca tamaña obra…

Entrada por el túnel que dá a Vardo

La carretera y el paisaje de la zona son increíbles. Tienes la sensación de estar en el Oeste americano… vegetación rastrera, casas de madera más bien pequeñas y desperdigadas… la densidad de población es realmente baja y a medida que vas viendo los nombres de los pueblos te confundes y no queda claro si el nombre es de un pueblo o de las dos casas, eso sí, la parada de bus que no falte.

Llegué a una gasolinera, llena de motoristas con sus enormes motos, todos ellos entrados ya en años, barbudos, con chaquetas negras y cascos de motorista… había al menos una cincuentena todos alemanes. Me da que estos prácticamente no paran; lo suyo es correr caminos. Cuando pasan por la carretera los motoristas se saludan, es un ritual proprio de la tribu motorista.

La gasolinera tenia pinta de auténtica gasolinera de un pueblo americano, casetas de madera, supermercado de madera, bar y restaurante de madera, bungaló de madera, ambiente motorista cada cual con sus latas de cerveza en mano…

Y llegas a Tana; tiene un aire de ciudad pequeña un oasis en medio de la estepa. Ahí tienes supermercados, gasolineras, casas normales y otras de madera, tiendas de ropa… pero te da la sensación que está ahí plantada sin tener mucho que ver con la región y el ambiente general. Imagino que la visitan desde todos los pueblos de alrededor para aprovisionarse. También aquí el gobierno construye puentes y amplia carreteras.

Tiras para Vardo pasando por algunos pequeños pueblos, y los 80 últimos km vas solo y practicamente no hay casas, una carretera de miedo, con cuidado porque aquí las ovejas y los renos campan por su cuenta. La carretera es de cuidado. Por el camino vamos tres caravanas y un camión caravana todos alemanes. Imagino que todos llevamos la misma idea, la de ver que hay en Vardo. Llegados al túnel lo atraviesas y entras directamente en Vardo. Desilusión total. Se trata de un pequeño pueblo con algunas calles asfaltadas y otras sin asfalto. Algunas casas viejas y abandonadas un puerto de pescadores medio cerrado, tienes la impresión de un pueblo decadente aunque vive gente y el puerto está activo.

Le doy varias vueltas y me cruzo varias veces con las caravanas del viaje. Un viento fuertísimo que acentuaba el frio. Busco un bar o restaurante, pero no encuentro nada. Finalmente llamo a una puerta y me sale una señora con la que era imposible hacerse entender; acaba cerrándome la puerta en las narices.

Bajando por la calle veo un tipo joven que lleva herramientas de electricista. Este sabe menos ingles que yo, pero fue suficiente para hacerme entender que bares ya no había y restaurante de vez en cuando en el puerto alguien hace comidas, pero ahora ya no…Hay un thai (restaurante tailandés) así que voy para allá, pero está cerrado…

Finalmente voy a ver el fuerte/museo /memorial, también está cerrado. Trato de preguntar si abre, pero las pocas personas que encuentro van tiritando y ganas de hablar ningunas. Así que me largo. Llegado a la entrada del túnel me topo con el camión caravana y 2 caravanas… seguramente habían llegado a la misma conclusión. Pero ¿Por qué un túnel tan grande para tan poco? Tendría que tener algún amigo en el servicio secreto noruego para saberlo.

Hacia Kirkenes me quedo en un bungaló; para cenar, guiso de alce con arroz, botella de agua y café a discreción, 12€. Comprobado que en Noruega donde mejor y más barato se come se bebe y se duerme es fuera de las ciudades.

Al día siguiente Kirkenes y me preparo para abandonar Noruega y entrar en Finlandia.

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