De Stavanger a Bergen se puede llegar a través del ferry por la costa desde Nordre Rennesoy– 209Km – o bien por el interior atravesando varios fiordos, por la carretera 13 vía Tau y Odda 340Km y seis horas en carretera. Esta ruta es mucho más espectacular y da acceso (previa caminada de 2 horas por una pendiente de 600 metros) al Preikestolen.

Los paisajes son impresionantes y aunque la carretera está más bien conservada que las anteriores que utilice hasta la fecha su trazado es sobradamente sinuoso; se trata de una carretera de dos sentidos y pese a que la velocidad está limitada a los 80Km hora conviene estar muy atento a la misma; los bajes, rotura del asfaltado, obras etc…son un inconveniente constante.

Pasando por detrás de la catarata

En la carretera 13 pasas por varias cataratas y en una de ellas puedes subir por un camino que te lleva a pasar por detrás de la misma teniendo así acceso a la cortina de agua.

Finalmente llegas a Bergen.

Bergen es la segunda ciudad más importante de Noruega; cuenta con 270 mil habitantes. Aquí no se estilan las bicicletas ya que la ciudad está situada a varios niveles de altitud. Sus calles son sinuosas y de subidas acentuadas.

Llegué con lluvia que luego se transformó en tronos y relámpagos.

Pasados 20 minutos salía un sol espléndido y la temperatura se acercaba a los 20 grados. Una hora después de nuevo una tromba agua para, acto seguido, el sol. El segundo día lucía un sol brillante, pero por la tarde volvían las tempestades seguidas de soleados. Me recordaba las trombas de agua en África seguidas de un sol de órdago.

La ciudad es muy bonita con casas de madera por toda la ciudad, algunas pintadas de colores vivos, varios bares y restaurantes con las respectivas terrazas. Viendo el ambiente me da la sensación de que aquí hay mucha más vida social que en la mayoría de las ciudades del mismo tipo del área de Barcelona. Mucho me temo que en España nos estamos volviendo mucho más aburridos que las gentes del norte o al menos las de aquí.

En la ciudad se nota que ha habido cierta crisis; se pueden observar varias oficinas cerradas y vacías, así como cierto deterioro en algunos edificios. A pesar de ello varios bares con música en directo, los restaurantes llenos… Se nota también que Bergen es una ciudad mucho más turística; en el puerto cinco cruceros. Los cruceristas salen todos como un rebaño de ovejas guiadas por un pastor con una banderita para que no la pierdan de vista. Se dan un paseo por los lugares más típicos de la ciudad o bien toman un de los muchos autobuses especiales para ellos, vuelven al barco a comer y a la tarde se largan con los cruceros. Realmente la incidencia en la economía de la ciudad es más que dudosa… He podido observar que muchos ni tan solo abandonan el crucero… En realidad, desde lo alto del mismo tienen una visión más amplia de la ciudad.

Creo que Noruega está descubriendo las mieles del turismo y quizás por ello, por todas partes se ven obras de ampliación de carreteras y túneles y Bergen no es una excepción.

Destacable el mercado del pescado situado en el puerto y centro de la ciudad; compuesto por varios chiringuitos a modo de carpas; un sinfín de restaurantes en donde te preparan el pescado a la vista. Tienes desde langosta hasta carne de ballena; finalmente podía ver comida de verdad, sin extraños gustos avinagrados o salsas con gusto a caldo knorr.

Pero los cocineros, noruegos pocos o ninguno; todos son italianos, españoles o chinos …

Aquí conocí a la camarera de Torrellas de Llobregat. Se trata de una joven que lleva ya tres años viniendo al mercadillo del pescado; aquí se cobra el salario mínimo, 16€/hora. Permanece aquí desde mayo a octubre y luego, con lo ahorrado, se vuelve a España. El año pasado trabajó una media de 12 a 14 horas diarias porque necesitaba dinero para ir con los amiguetes a dar la vuelta a Europa. Este año intentaba no pasar de las 8 horas diarias. No obstante, el ritmo era frenético en todos los restaurantes. Todo un ejemplo para muchos jóvenes que en España conocí y que no hacían más que lamentarse a la espera de la sopa boba…

La camarera estaba contenta con todo; el empleo, el ambiente, la ciudad…

Por aquí es frecuente escuchar español otra victoria de los miserables políticos de nuestro país que obligaron a emigrar una generación de las más preparadas; enfermeras, médicos, científicos … pululan por toda Europa y pese a la añoranza de España con toda la seguridad aquí desarrollaran sus vidas y familias.

Uno de los camareros estaba casado con una española y tenían un hijo; en su caso optaron por quedarse aquí. “… ¿mucha actividad no?… “… si si pero esto no es nada comparados con Julio y agosto… en esos meses es un infierno.” y lo creo porque ahora en época baja el frenesí en las cocinas era imparable.

Un plato de bacalao con ensalada de patatas y unas rodajas de tomate, escarola y, finalmente, aceite de oliva, pan y cerveza 32€. El hotel apartamento con cocina, lavabo 70€ noche. Las 22,13 y estamos con la misma luz solar que Barcelona a las 6 de la tarde.

Definitivamente Bergen es un buen sitio para vivir.

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